LA PERFECCIÓN IMPERFECTA

LA PERFECCIÓN IMPERFECTA

En consulta recibo a muchos pacientes con la idea de que deben ser perfectos. ¿Y realmente podemos afirmar que existe la perfección? La respuesta es NO.
El sentir que debemos ser perfectos pone en marcha a nuestro critico interior, aquel que nos va diciendo en que nos hemos equivocado o como deberíamos haber hecho algo.
En principio todos pensamos que está bien tener a este crítico con nosotros. Es bueno saber cuándo te equivocas. Y si, no puedo negar eso. Lo malo es que nuestro crítico no suele ser alguien que nos habla con amabilidad, apuntando con voz cariñosa lo que hemos hecho mal y dándonos soluciones para la próxima vez que nos enfrentemos a esa tarea. No, nuestro crítico suele ser despiadado, nos insulta, nos habla bruscamente, nos grita a veces (escuchadle y daos cuenta…). ¿Y como nos sentimos ante alguien que nos trata de esa manera? La respuesta de mis pacientes es “muy mal”. Si, nos sentimos no validos, ineptos, dolidos…porque además el crítico no soluciona…solo critica. Con lo cual el querer ser perfecto y como es habitual, utilizar el crítico que llevamos dentro para tal fin a lo máximo que nos puede acercar es a sentir que no podemos, a tener la autoestima por los suelos.
Tened en cuanta que la perfección exige un 10. Y un 9 o un 8 no son el 10. Luego no nos movemos en una escala de 1 a 10 sino en una de o todo o nada. Solo voy a estar satisfecho con el todo (10)…y ¡¡¡cuantas posibilidades hay de que se dé la nada (1-9)!!!
Así que, tenemos que ser conscientes de que la perfección no existe y perseguirla solo nos puede llevar a sentirnos fracasados. Podemos, eso sí, esforzarnos para ser mejores, pero teniendo en cuenta nuestras limitaciones, que las tenemos, porque como decía Seneca “Errarum, humanun est” (Es propio a la naturaleza humana equivocarse). Así que, adoptar una postura más compasiva hacia nosotros mismos, valorando lo bueno y siendo conscientes de las imperfecciones, nos puede llevar a que nuestra autoestima sea más fuerte y nos sintamos más felices. Cambiar la voz de nuestro crítico, por aquella de la que hablaba más arriba, que nos habla con cariño, entendiendo nuestras dificultades y animándonos a ser mejores cuando podamos y a reconocer nuestras limitaciones en algunos aspectos, puede ser la clave para ello.

Además, reconocer nuestras limitaciones e imperfecciones nos ayuda a mirar con comprensión y compasión a quienes nos rodean. La conciencia sobre nuestras propias dificultades puede ayudarnos a no juzgar a los demás apresuradamente, y a empatizar y comprender su situación, conectándonos con nuestra humanidad compartida. Si creemos tener la razón o si juzgamos a otros como si nosotros estuviéramos libres de cometer errores, es mucho más fácil adoptar una actitud arrogante y de poca apertura hacia los demás, mientras que si asumimos nuestras propias imperfecciones y aprendemos a relacionarnos con ellas de un modo amable, podemos ser mucho más humildes y afectuosos con quienes nos rodean y mejorar nuestra relación con ellos.

Eva Gonzalez

Depresión infantil

Depresión infantil

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a los adultos como a los menores. En el caso de los niños y adolescentes puede interferir más en su vida, debido a que no tienen aún desarrollada una buena inteligencia emocional y tienen una falta de recursos para afrontar las situaciones que perciben como problemáticas. Los síntomas son parecidos a los que puede presentar un adulto (tristeza frecuente, falta de energía, incapacidad para disfrutar, perdida de interés, pensamientos automáticos negativos, autocritica… ) pero la forma de expresarlo en el menor puede ser más intensa y estar más asociada a la irritabilidad y el enfado, aspecto que puede confundir a la hora de que los padres perciban que su hijo pueda estar deprimido.