EL ESTRÉS EN SITUACIONES DE  EMERGENCIA

EL ESTRÉS EN SITUACIONES DE EMERGENCIA

 

Una situación de emergencia y/o amenaza es un evento extraordinario o extremo natural o provocado por la acción humana cuya ocurrencia es peligrosa para las personas o el medio en el que vivimos.

El estrés ante estas situaciones no es otra cosa que una respuesta del cuerpo para sobrevivir ante la amenaza y mantenernos activos para volver a la normalidad lo antes posible. El organismo se prepara para responder ante las exigencias de la situación. El estrés es esencial y natural para la vida. De hecho todos tenemos temporadas de estrés cuando las demandas exteriores son mayores a las que estamos acostumbrados.

Cuando enfrentamos una amenaza puede implicar esfuerzos psíquicos y mentales en intensidades inusuales. El cuerpo experimenta cambios a todos los niveles, en el sistema nervioso periférico y central. En ese momento el cuerpo se encuentra en alerta de emergencia.

– Estamos más despiertos, se tiene gran sensación de energía y vitalidad.

– Los pensamientos son más rápidos y claros, centrados en el momento.

– Nos vemos preparados para enfrentar la emergencia.

– Se muestra más atención a lo que nos rodea, en un estado de hipervigilancia. Disminuyendo la conciencia de nosotros mismos, nuestras energías están puestas en el exterior.

– La percepción de las emociones pasan a un según plano para enfrentarse a la situación. No obstante, si se intenta cubrir las necesidades corporales como beber agua, comer…

– Uno se centra en lo estrictamente necesario.

 

Pero… ¿Qué pasa si la amenaza se mantiene durante mucho tiempo?

Efectivamente nuestro cuerpo no está preparado para soportar tanta energía durante mucho tiempo, con lo cual aquí se empieza a perder la eficacia. Las respuestas anteriores pierden su eficacia cuanto más tiempo se esté en dicha situación.

– La energía merma y se pierde la atención de la situación.

– Los pensamientos se vuelven más difusos y se tienen dificultades para concentrarse. Menor claridad en los mismos.

– Nos podemos sentir temerosos ante la crisis y tender a querer evitarla.

– Se tiende a pensar de una forma catastrofista, sin tener en cuenta que quizá todo pase.

– Se empieza a pensar en las cosas que pueden suceder y no en como enfrentar la situación.

– Nos comenzamos a fijar en las emociones y nos descontrolamos.

– Ya no nos percatamos de nuestras necesidades; se está permanentemente en acción sin tener respiros y/o descansos, olvidándose de comer por ejemplo.

– Se actúa de una manera inefectiva, sin planificación ninguna, corriendo riesgos innecesarios.

 

¿Cómo hacer para que afecte lo menos posible el estrés en las situaciones que se prolongan en el tiempo?

Algunas de las recomendaciones dadas:

Comer, beber y descansar con regularidad aunque no sienta la necesidad de hacerlo durante muchas horas. Si se tienen en cuenta las necesidades seremos más eficaces.

– Intente no pensar en problemas emocionales cuando este descansando. Es importante desconectar para volver a la acción y forma parte del autocuidado, por tanto también del cuidado de las personas a las que se pueda estar atendiendo. La energía física está estrechamente relacionada con la emocional. Es importante tener “pausas emocionales”. Puede servir distraerse con algo que me mantenga la mente ocupada y al mismo tiempo sea relajante. Si el trabajo de una persona es estar en contacto con este tipo de situaciones y ha vivido una con repercusión mediática se suele recomendar que no se vea las noticias relacionadas con el suceso.

– Para controlar y regular las emociones negativas que experimenta expréselas hablando de ellas, no de manera directa mediante, por ejemplo, un puñetazo contra la pared.

– Intente expresar también emociones positivas hacia los demás o hacía el futuro que le ayudaran a afrontar la situación.

– Para lidiar con sentimientos de temor o desesperación es útil centrarse en que se puede hacer y hacerlo.

– Si no se puede pensar con claridad tómese un tiempo; uno o dos minutos por ejemplo. Aun siendo algo urgente tómese tiempo para planear que hacer. Si se esta bloqueado no sólo no ayudará sino que podrá entorpecer la ayuda de otros.

 

Como consideración final y premisa importantísima hay que tener en cuenta que bloquearse es algo muy normal, de hecho todas las reacciones son normales ante situaciones de emergencias pues estas son las anormales. Esta es una de las razones por las que se elaboran protocolos de emergencias practicándose en simulacros. El profesional de la emergencia práctica primero en situaciones simuladas para posteriormente poderlo interiorizar y realizarlo en la realidad ante situaciones límites.

EL MIEDO A SENTIR.  LAS RESISTENCIAS EMOCIONALES.

EL MIEDO A SENTIR. LAS RESISTENCIAS EMOCIONALES.

¿Tienes miedo a sentir emociones que te producen malestar o hay emociones que te producen un gran rechazo? ¿Sientes que te desbordas habitualmente en múltiples situaciones cotidianas? O por el contrario ¿te sientes cohibido, como preso, de las distintas situaciones del día a día? Si es así, quizá te sea útil leer este artículo y comenzar a reconciliarte con lo que sientes, es decir con tu propia persona.

Las creencias erróneas acerca de nuestras propias emociones nos juegan en muchas ocasiones malas pasadas a la hora de enfrentar los problemas que se nos presentan. En nuestra sociedad está instaurada desde mucho tiempo la idea del “ser racional” como un ser que separa todas las emociones para poder decidir, con lo que se han instaurado mecanismos de defensa para inhibir aquello que sentimos y “no pasarlo mal”. Desde muy pequeños nos proporcionan mensajes para controlar las emociones inhibiendo su expresión como si sentir fuera malo. Por ejemplo cuando nos caemos al suelo enseguida viene alguien corriendo para decirnos “no llores, ya pasó”, a veces incluso “no es nada”, “no exageres”…. En vez de frases como “es normal que llores, te has hecho daño” o dejar que llore mientras se está  presente con contacto o no dependiendo de la persona y ayudarle a controlar su respiración para irse calmando. Los primeros mensajes nos dicen llorar es malo, lo que es lo mismo que sentir es malo.

Poco a poco, al final se genera una intolerancia a las emociones que generan malestar, por tanto, se va apoderando en nosotros un miedo a sentir aquello que no nos gusta. Hacemos caso omiso a lo que nos quiere decir lo que sentimos con lo cual comenzamos a ponernos barreras entre lo que pensamos y lo que sentimos generando una lucha en nuestro interior y, en consecuencia, una insatisfacción general con nosotros mismos.  Y, yendo más allá, a veces se genera la propia exigencia de no sentir, como si eso fuera algo posible.

Frases como “no te preocupes”, “todo va a salir bien”, “tienes que animarte”, no  hacen otra cosa que empeorar la situación ya que proporcionan unos segundos de calma con la idea de poder sentir otra cosa a la que sentimos en ese momento. Muchas veces ni siquiera genera eso si no rechazo hacia la ayuda que nos ofrece la persona que nos habla de esa manera, puesto que no nos sentimos escuchados. Pues lo mismo pasa con nosotros mismos cuando nos hablamos desde la minimización de nuestras propias emociones, invalidándolas  y no dándolas la importancia que se merecen.  Además solemos ser más dañinos cuando nos damos mensajes para intentar calmar la emoción, no nos conformarnos con minimizar la emoción sino que además nos machacamos por sentirlas, “esto es una tontería”, “parezco idiota por sentir así”…

Cuando sentimos emociones tales como miedo, enfado, tristeza… tendemos a querer eliminarlas de un plumazo  por lo que significa esas emociones desde nuestras propias creencias, y por el propio malestar que nos supone tenerlas. En mi experiencia en clínica he observado que en muchas personas gran parte de la complicación de su problemática viene dada por el rechazo a lo que sienten lo que les lleva a un gran sufrimiento. Resulta  necesario enseñarlas a respetar y tolerar sus propias emociones ya que las emociones, si no se luchan, se observan y se aceptan tales como vienen tienden a bajar su intensidad permitiendo tomar las decisiones más acordes a lo que necesitamos, haciéndonos más responsables de nuestra propia vida. Paradójicamente a lo que dice la sociedad, obtenemos mucho mayor control sobre nuestra persona.

EJEMPLOS DE RESISTENCIAS EMOCIONALES son; cuando tiendo a estar enfadado continuamente y rara vez siento tristeza o viceversa. Seguramente cuando sientes la mayor parte del tiempo enfado entre tus creencias está sentirte más vulnerable o débil y  si sientes está emoción tenderás a enfadarte contigo mismo. En el segundo ejemplo, cuando tiendas a sentirte triste y rara vez experimentes enfado seguramente tenderás a sentir una especie de pérdida de bondad que te entristecerá.

Quizá entre tus creencias existe la idea de que sentir enfado es de “persona mala” pues se suele asociar el enfado a violencia, y no tiene por qué ser así, el enfado puede expresarse de muchas maneras. Además si tiendes a expresarlo con violencia  primero tendrás que aprender a regularlo aprendiendo a bajar la intensidad del mismo.  Es más, probablemente llegaras a actuar  explotando  si te has dedicado a inhibirlo y no expresarlo durante mucho tiempo. Ya que el enfado funciona como una olla express si se le tapa la válvula de escape,  y cualquier situación actuará de gota que desborde el vaso.

Cuando sientas malestar, recuerda que las emociones siempre tienen una función y nos están indicando algo. El enfado nos indica que hay algo que nos  parece justo o nos gusta, la tristeza que hemos experimentado algún tipo de pérdida de algo valorado como por ejemplo si cometemos un error en el trabajo una pérdida de eficacia…,  el miedo nos indica una posible amenaza, el asco la posibilidad de que algo o el comportamiento de alguien sea nocivo para nuestra salud, la alegría una ganancia… Esto significa que ninguna emoción es negativa en sí misma, son más amigas que enemigas puesto que el enfado nos puede movilizar ante una injusticia, el miedo nos puede salvar la vida, la tristeza nos puede ayudar a superar una pérdida ya que nos aliviará, los demás tenderán a apoyarnos y nos dejará coger energías de nuevo para enfrentarnos a la situación con las nuevas circunstancias, de ahí viene la sensación de pesadez corporal.

¿QUÉ PUEDES HACER CUANDO SIENTAS ALGUNAS DE ESTAS EMOCIONES Y NOTES QUE TE INVADE?

  1. Tomar cierta distancia de la situación que la está provocando, en el caso de enfado salir de la habitación donde se discute avisando a la personas que necesitas unos momentos para calmarte.
  2. Escuchar tus emociones, fijarte en que parte del cuerpo la sientes…
  3. Aceptar que sientes eso sin juzgarte por ello, sentir es normal.
  4. Respirar más lento y/o distraerte un momento hasta que baje la emoción sin invalidarla. Distraerse un poco especialmente en el caso del enfado, porque suelen venir pensamientos que me enfadan mucho más y a lo mejor están desproporcionados a la situación. El fin con  la distracción no es eliminar la emoción, es esperar que baje un poco para poder tomar conciencia de lo que ha pasado.
  5. Escuchar también tus pensamientos y lo que te estás diciendo, quizá lo que te digas te esté cabreando, entristeciendo o agrandando tu miedo más…
  6. Cuando la emoción esté más regulada ahora si es el momento de analizar si había una amenaza real, si lo que te ha enfadado era una interpretación tuya o era importante para ti.
  7. Ahora si puedes tomar decisiones al respecto, respetando lo que se ha sentido o se siente, y pudiendo hablar de una forma más calmada y asertiva con las personas implicadas si así lo decides.

 

Esto en muchas ocasiones no resulta tarea fácil porque el aprendizaje hasta el momento era otro. Tomate tu tiempo para ir aprendiendo otras formas de relacionarte con tus propias emociones y si aun intentándolo observas que te desbordas bastante a menudo quizá puede ser oportuno buscar ayuda profesional al respecto.

Rocio Peces

COMO AYUDAR A UNA MUJER VÍCTIMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

COMO AYUDAR A UNA MUJER VÍCTIMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

Os quiero dar algunos consejos para ayudar a una persona que padece violencia por parte de la propia pareja.

No es fácil detectar este tipo de violencia, no siempre es visible. Puede llegar a ser muy sútil, tengamos en cuenta que se suele dar en la intimidad de una pareja. Pero si la detectas o se acerca a ti una amiga y/o familiar para contarte existen formas de ayudar a una mujer que está sufriendo este tipo de violencia.

  •  ESCUCHALA Y CREELA; que una persona que está sufriendo violencia de el paso de contarlo no es nada fácil, es probable que seas la única persona en la que ha confiado. Por ello, debes RESPETAR SU CONFIDENCIALIDAD, favoreciendo que confíe y vuelva acudir a ti si lo necesita. Cree lo que te está contando, deja que se exprese. Puede ser que nunca hayas notado nada raro en el agresor, es habitual que cuiden su comportamiento delante de los demás y eso no significa que lo que te esté contando no sea verdad.
  • NO JUZGUES SU COMPORTAMIENTO; evita preguntas del tipo ¿Por qué no te vas de allí?, ¿Por qué no le dejas? Estas preguntas no sirven para nada, no la ayudaras solo es un intento en vano de responder a tus propios miedos y frustraciones de ver que un ser querido está sufriendo. No es momento paraeso, sólo conseguirás que se sienta culpable de la violencia recibida. Recuerda que un maltratador antes de maltratar enamora. No es fácil aceptar que la persona a la que quiero y de la que confío me esté haciendo daño y se va a tender a negar. La propia violencia escalonada e intermitente tiene unas secuelas que hace que una persona este muchos años en una relación de este tipo.
  • RECONOCE LA INJUSTICIA, no caigas en insultar o meterte con el agresor, ella se puede sentir violentada y defenderá al agresor, es su pareja. Simplemente reconoce que es injusto que una persona se comporte de esa manera y no le restes importancia, reconoce la gravedad del asunto. Habla de comportamientos no de maneras de ser. Nada justifica un comportamiento agresivo y nadie tiene por que soportarlo.
  • EMPODERALA; TRANSMITE EL MENSAJE “PIENSA EN TI”. Cuando se vive una relación de este tipo, se aprende a dejar de pensar en una misma ya que el agresor ya se ha encargado que toda la atención recaiga en él, haciendo a la mujer responsable de la conducta del agresor y del cuidado del mismo. Es frecuente que tenga miedo de las consecuencias de dejar la relación, que puede haberlas y las tiene. Recordarla que ella misma es la importante, que si no piensa en sí misma nadie lo va hacer por ella. Ante cualquier decisión lo más importante es PENSAR EN SI MISMA. Reconocer lo valiente que ha sido en dar el primer paso de buscar ayuda, informar de sus méritos, sus competencias y capacidades. Últimamente solo ha escuchado críticas destructivas y ya no creen en ellas.
  •  RESPETAR SU AUTONOMIA y sus tiempos. Nunca le digas lo que tiene que hacer, el “tienes que”, “debes…” elimínalo de tu boca. Es importante que la propia persona decida lo que quiere hacer. Chequea las propias manipulaciones que puedas llevar a cabo con tal de sobreproteger, pues estarías haciendo lo mismo que hace el maltratador; decidir por ella. Es primordial para su autoestima e independencia emocional que tome decisiones por pequeñas que sean, de esta manera se verá más capaz de retomar el control de su vida.
  • NECESIDAD DE SEGURIDAD. Elabora con la propia mujer un plan de seguridad y de posible huida. Hazla ver la necesidad de seguridad ante una persona que se comporta con ella de esa manera. Ella misma ya se estará protegiendo y es quien mejor conoce al agresor, pregúntala como lo hace y buscar potenciarlo. Puede ser útil tener unas palabras claves para llamar a la policía con personas de confianza para informar de ese modo que necesita ayuda, tener una mochila en casa de alguien con toda la documentación importante por si tiene que salir huyendo por ejemplo. En el caso de que haya dejado la relación hace poco también es fundamental tener unas medidas de seguridad. Muchas de las agresiones que atentan contra la vida se dan en estos primeros momentos de separación. Estas medidas pueden ser consultadas con profesionales.
  • FAVORECER SERVICIOS, PEDIR AYUDA PROFESIONAL, muchas mujeres han salido de esto y se puede salir. No es fácil, pero se puede. Es necesario que vean que no están solas y que pueden contar con ayudas. Buscar y consultar con profesionales, asociaciones e instituciones que estén especializadas en violencia de género. Informarse de los servicios y opciones que hay e informar a la mujer para que consulte y los conozca. Siempre dejar las puertas abiertas a recibir ayuda cuando lo requiera.

Si te ves sobrepasado por algo así es normal, asesórate y busca ayuda. No olvides que tú apoyo, el estar ahí, ya es lo suficientemente útil para la mujer que intenta pasar de víctima a superviviente.

Rocio Peces

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

La alimentacion consciente va a la raíz de los problemas en la elección de una dieta, comportamientos alimentarios, peso corporal y todo lo relacionado con ello.

¿Qué puedes conseguir alimentandote conscientemente?

  • Disfrutar mas de la comida y cambiar tu relación con ella.
  • Comer de todo pero comiendo menos.
  • Cambiar tus hábitos de alimentación.
  • Aprender a reconocer y tomar conciencia de las sensaciones de tu cuerpo. ¿Tengo hambre o es solo apetito?
  • Disminuir tu nivel de estrés.
  • Ser mas consciente de como influyen tus emociones en tu forma de comer y aprender a manejarlas.
  • Romper la relación entre ciertos pensamientos automáticos (no conscientes) y el impulso de comer.
  • Aumentar el ejercicio físico.
  • Aceptar tu imagen corporal y tratarte mejor.

En la actualidad, se publicitan muchas dietas que ofrecen pérdidas de peso muy superiores a las que organismo puede aceptar y todas ellas son igualmente ineficaces para control del peso a largo plazo. Sus efectos a corto plazo se explican por lo que tienen en común, esto es, la reducción del consumo total de calorías, que se puede conseguir de formas muy diversas

En conjunto los resultados de diversas investigaciones epidemiológicas también han llegado a la conclusión de que el 95 por 100 de las personas que pierden peso lo recuperarán entre uno y cinco años más tarde.

La  Alimentación Consciente se basa en la premisa de que todo el mundo contiene la sabiduría que necesita para mantener su salud y peso óptimos. El problema es que estamos fuertemente condicionados por nuestras emociones, y el estrés, la tensión, el aburrimiento, la tristeza, la culpabilidad, hacen que veamos la comida como un enemigo a vencer en vez de cómo el aliado que tiene que ser.
El hambre pierde su función y empezamos a movernos por el apetito para saciar nuestras emociones y en este cambio tienen mucho que ver los medios de comunicación.

Afortunadamente, el Mindfulness o  atención plena tiene el poder de eliminar el estrés, sanar y equilibrar el cuerpo, el corazón y la mente, rescatando asi nuestra sabiduria corporal y darle vida de nuevo, de modo que podemos volver a comer de acuerdo a las necesidades de nuestro cuerpo.

Pero…¿qué es el Mindfulness o atención plena? Mindfulness o atención plena es el cultivo intencional de la atención momento a momento sin juzgar.

Por lo tanto la Alimentación Consciente, persigue intencionalmente ser más conscientes de las sensaciones corporales que tenemos al comer, de las señales asociadas con el hambre y la saciedad, y otras reacciones del cuerpo (emociones, pensamientos) que se dan cuando se está comiendo o relacionadas con la comida y el acto de comer.

El ser conscientes de todo lo que influye en nuestra forma de comer, de nuestros pensamientos, emociones y estados mentales, hábitos de compra e incluso de la influencia que tienen los medios de comunicación en todo ello, tiene potente beneficios. ¿Por qué? Porque con la consciencia se abre un espacio entre impulso y reacción. En ese espacio tenemos más posibilidades de elección, y más posibilidades de elegir significa más libertad.

Lamentablemente, la industria de las dietas ha olvidado el significado original de “dieta.” El origen de la palabra “dieta” es la antigua palabra griega diaita, que significa “forma de vida”. La mayoría de las dietas fallan  ya que no pretenden ser (o no son adecuados como) un “modo de vida”.
La Alimentación Consciente no prescribe ningún tipo o cantidad de comida. El ser consciente como modo de vida tampoco requiere un esfuerzo constante. La atención plena no implica fuerza de voluntad o esfuerzo, ni ser hiper-consciente de su dieta. El Mindfulness ofrece una forma completamente diferente de relacionarse con la comida sin inducir a que la culpabilidad te diga “Será mejor que vigile lo que como. Ya que no implica reglas, recetas o restricciones puede ser utilizado como coadyuvante en cualquier otro programa dietético o forma personal de comer.

Eva González

Trastornos de alimentación

Trastornos de alimentación

Hablamos de trastornos de la alimentación o alimentarios en aquellos casos en que la conducta alimentaria está alterada. Por lo tanto, están incluídos en esta categoría la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón y la obesidad.

La Anorexia Nerviosa consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normalizado, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo, percibiéndose generalmente mucho más obeso de lo que realmente se está. Generalmente las personas que sufren este trastorno alimentario presentan un peso por debajo del normal para su edad y estatura. Esta pérdida de peso la consiguen mediante la disminución progresiva de la ingesta. En muchas ocasiones esto se inicia eliminado algunos alimentos que se consideran calóricos para posteriormente generalizarlo al resto de alimentos. La mayoría de pacientes acaban con una dieta restringida a muy pocos alimentos. Es habitual el uso de otros métodos para perder peso: laxantes, diuréticos, vómitos provocados y la realización de ejercicio físico excesivo.

La mayoría de pacientes ocultan todas estas estrategias a sus familiares de manera que en los estadios iniciales de la enfermedad puede ser difícil detectarlas. Como signos de alerta podemos considerar los siguientes: peso por debajo de lo normal, ir al lavabo justo después de cada comida para provocarse el vómito, trocear la comida en pedazos muy pequeños y moverla por el plato, tener alimentos prohibidos, la realización de mucho ejercicio físico y la presencia de amenorrea (pérdida de la menstruación).

Este trasnorno se suele dar en niños/adolescentes autoexigentes y perfeccionistas, que viven en entornos en los que se da mucha importancia al aspecto físico y al adelgazamiento,con una imagen negativa de uno mismo y en los que se ha producido un cambio importante en la vida.

Las características esenciales de la Bulimia Nerviosa consisten en atracones de comida que se realizan compulsivamente seguidos de métodos para compensarlos con el fin de no ganar peso, como por ejemplo provocación del vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas, ejercicio físico excesivo y en ocasiones ayuno. Durante los atracones de comida la persona ingiere grandes cantidades de comida sin ningún tipo de control. Es frecuente que al finalizar el atracón sufran dolores de estómago. El peso de los bulímicos es normal o por encima de la normalidad.

El trastorno por atracón, tendría la mismas caracteristicas que la Bulimia, con la diferencia de esta, en que en este trastorno no se realizan conductas para compensar la sobreingesta descontrolada, por lo que estas personas, por lo general, sufren de sobrepeso.

La Obesidad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria. Es una desviación del peso corporal por encima de los estándares que se relacionan con la altura. A nivel clínico, existe el acuerdo bastante generalizado de considerar a una persona como obesa cuando supera en un 20% su peso ideal, en función de su talla, complexión, sexo y edad de desarrollo. Además, es precisamente a partir de este nivel de sobrepeso (+20%) que parece recomendable indicar la reducción de peso, como prevención ante posibles problemas de salud, para los individuos que lo sobrepasan

Trastornos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

En esta población podemos encontrar:

Trastorno obsesivo compulsivo: aparecen obsesiones que son pensamientos intrusivos difíciles de controlar y se acompañan de un malestar intenso. Ante este malestar la persona tiene la necesidad de realizar una acción o pensamiento (la compulsión) con el fin de aliviar la ansiedad o evitar que algo malo le pueda suceder. Este trastorno es muy incapacitante y afecta significativamente en la vida del menor. Algunas compulsiones frecuentes en niños o adolescentes son: lavado de manos para evitar la contaminación, preguntas insistentes a los padres para reasegurarse estar fuera de peligro, comprobación o repetición de diversos elementos para evitar que algo malo pueda pasar…

Fobias específicas: los niños vivencian una serie de miedos según la etapa evolutiva que estén pasando y esto se sitúa dentro de la normalidad. Sin embargo cuando hablamos de fobias nos referimos a un miedo intenso e irracional, que bloquea al niño o adolescente y le incapacita en su vida diaria. En los niños las fobias más frecuentes son: fobia dormir solo, fobia a los animales, fobia escolar, fobia a la oscuridad.

Fobia social: hay un miedo intenso en situaciones sociales, activándose preocupaciones referentes a la opinión de los demás y a no actuar adecuadamente. Suele aumentar el temor ante desconocidos o personas que no sean de su entorno más cercano.

Ansiedad ante los exámenes: miedo intenso a la evaluación, a equivocarse o a fallar ante una prueba académica, llegando a interferir en su capacidad de memoria, atención y concentración y reflejándose en un bajo rendimiento escolar.

Trastorno de ansiedad generalizada: preocupación excesiva ante diversas situaciones de la vida cotidiana. Las preocupaciones se instauran como modo de funcionar en la vida del niño, y las preocupaciones no tienen un carácter determinado sino que aparecen frecuentemente ante diferentes situaciones que el menor pueda evaluar cómo peligrosas o inseguras.

Trastornos ansiedad por separación: El Niño experimenta una ansiedad excesiva y no adecuada para el momento evolutivo en el que se encuentra, cuando se separa de las personas significativas para el o cuando se aleja de su hogar

Trastornos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

Dentro de los problemas de ansiedad hay una gran variedad de trastornos:

  • Fobias especificas
  • Ansiedad generalizada
  • Ataques de pánico/ Agorafobia
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno por estrés postraumatico
  • Hipocondría

Una fobia es un temor fuerte e irracional a algo que representa poco o ningún peligro real. Existen muchas fobias específicas: fobia a las alturas, a los espacios cerrados, a los túneles, al agua, a volar, a determinados animales, a la sangre, etc.

Las personas con fobias intentan evitar lo que les provoca miedo. Si eso no es posible, pueden experimentar: pánico y miedo, taquicardia, palpitaciones, falta de aire, temblores y un fuerte deseo de huir.

Las personas que sufren ansiedad generalizada están sumamente preocupadas por cosas como la salud, el dinero, problemas familiares y muchas otras cosas, incluso cuando hay poca o ninguna razón para preocuparse por ellas. Hasta llegan a ponerse muy ansiosas con tan solo lidiar con las cosas de cada día. Creen que las cosas siempre van a salir mal. A veces incluso, las preocupaciones impiden a quienes tienen este trastorno realizar las actividades diarias.

Los principales síntomas que presentan estas personas son: preocupación excesiva por las actividades de cada día, problemas para controlar sus preocupaciones constantes, reconocimiento de que esta preocupación es excesiva, imposibilidad de relajarse, problemas de concentración, se sobresaltan con facilidad, problemas para dormir o permanecer dormidos, cansancio continuo, dolores de cabeza, dolores musculares, dolores estomacales o dolores inexplicables, dificultad para tragar, temblores o tics (movimientos nerviosos), irritabilidad, sudores, mareoso, ahogo, etc.

Trastornos de Alimentación

Trastornos de Alimentación

Hablamos de trastornos de la alimentación o alimentarios en aquellos casos en que la conducta alimentaria está alterada. Por lo tanto, están incluídos en esta categoría la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón y la obesidad.

Si bien algunos de estos trastornos se inician en la infancia o adolescencia, ya sea por no haber  tenido tratamiento o por no haberlo superado a pesar de este o alguna otra causa, en la población adulta podemos ver muchos casos de trastornos alimentarios.

La Anorexia Nerviosa consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normalizado, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo, percibiéndose generalmente mucho más obeso de lo que realmente se está. Generalmente las personas que sufren este trastorno alimentario presentan un peso por debajo del normal para su edad y estatura. Esta pérdida de peso la consiguen mediante la disminución progresiva de la ingesta. En muchas ocasiones esto se inicia eliminado algunos alimentos que se consideran calóricos para posteriormente generalizarlo al resto de alimentos. La mayoría de pacientes acaban con una dieta restringida a muy pocos alimentos. Es habitual el uso de otros métodos para perder peso: laxantes, diuréticos, vómitos provocados y la realización de ejercicio físico excesivo.

Este trastorno suele tener inicio en niños/adolescentes autoexigentes y perfeccionistas, que viven en entornos en los que se da mucha importancia al aspecto físico y al adelgazamiento,con una imagen negativa de uno mismo y en los que se ha producido un cambio importante en la vida.

Las características esenciales de la Bulimia Nerviosa consisten en atracones de comida que se realizan compulsivamente seguidos de métodos para compensarlos con el fin de no ganar peso, como por ejemplo provocación del vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas, ejercicio físico excesivo y en ocasiones ayuno. Durante los atracones de comida la persona ingiere grandes cantidades de comida sin ningún tipo de control.
Es frecuente que al finalizar el atracón sufran dolores de estómago. El peso de los bulímicos es normal o por encima de la normalidad.

El trastorno por atracón, tendría la mismas características que la Bulimia, con la diferencia de esta, en que en este trastorno no se realizan conductas para compensar la sobreingesta descontrolada, por lo que estas personas, por lo general, sufren de sobrepeso.

La Obesidad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria. Es una desviación del peso corporal por encima de los estándares que se relacionan con la altura. A nivel clínico, existe el acuerdo bastante generalizado de considerar a una persona como obesa cuando supera en un 20% su peso ideal, en función de su talla, complexión, sexo y edad de desarrollo. Además, es precisamente a partir de este nivel de sobrepeso (+20%) que parece recomendable indicar la reducción de peso, como prevención ante posibles problemas de salud, para los individuos que lo sobrepasan