El estrés en situaciones de emergencia

 

Una situación de emergencia y/o amenaza es un evento extraordinario o extremo natural o provocado por la acción humana cuya ocurrencia es peligrosa para las personas o el medio en el que vivimos.

El estrés ante estas situaciones no es otra cosa que una respuesta del cuerpo para sobrevivir ante la amenaza y mantenernos activos para volver a la normalidad lo antes posible. El organismo se prepara para responder ante las exigencias de la situación. El estrés es esencial y natural para la vida. De hecho todos tenemos temporadas de estrés cuando las demandas exteriores son mayores a las que estamos acostumbrados.

Cuando enfrentamos una amenaza puede implicar esfuerzos psíquicos y mentales en intensidades inusuales. El cuerpo experimenta cambios a todos los niveles, en el sistema nervioso periférico y central. En ese momento el cuerpo se encuentra en alerta de emergencia.

– Estamos más despiertos, se tiene gran sensación de energía y vitalidad.

– Los pensamientos son más rápidos y claros, centrados en el momento.

– Nos vemos preparados para enfrentar la emergencia.

– Se muestra más atención a lo que nos rodea, en un estado de hipervigilancia. Disminuyendo la conciencia de nosotros mismos, nuestras energías están puestas en el exterior.

– La percepción de las emociones pasan a un según plano para enfrentarse a la situación. No obstante, si se intenta cubrir las necesidades corporales como beber agua, comer…

– Uno se centra en lo estrictamente necesario.

 

Pero… ¿Qué pasa si la amenaza se mantiene durante mucho tiempo?

Efectivamente nuestro cuerpo no está preparado para soportar tanta energía durante mucho tiempo, con lo cual aquí se empieza a perder la eficacia. Las respuestas anteriores pierden su eficacia cuanto más tiempo se esté en dicha situación.

– La energía merma y se pierde la atención de la situación.

– Los pensamientos se vuelven más difusos y se tienen dificultades para concentrarse. Menor claridad en los mismos.

– Nos podemos sentir temerosos ante la crisis y tender a querer evitarla.

– Se tiende a pensar de una forma catastrofista, sin tener en cuenta que quizá todo pase.

– Se empieza a pensar en las cosas que pueden suceder y no en como enfrentar la situación.

– Nos comenzamos a fijar en las emociones y nos descontrolamos.

– Ya no nos percatamos de nuestras necesidades; se está permanentemente en acción sin tener respiros y/o descansos, olvidándose de comer por ejemplo.

– Se actúa de una manera inefectiva, sin planificación ninguna, corriendo riesgos innecesarios.

 

¿Cómo hacer para que afecte lo menos posible el estrés en las situaciones que se prolongan en el tiempo?

Algunas de las recomendaciones dadas:

Comer, beber y descansar con regularidad aunque no sienta la necesidad de hacerlo durante muchas horas. Si se tienen en cuenta las necesidades seremos más eficaces.

– Intente no pensar en problemas emocionales cuando este descansando. Es importante desconectar para volver a la acción y forma parte del autocuidado, por tanto también del cuidado de las personas a las que se pueda estar atendiendo. La energía física está estrechamente relacionada con la emocional. Es importante tener “pausas emocionales”. Puede servir distraerse con algo que me mantenga la mente ocupada y al mismo tiempo sea relajante. Si el trabajo de una persona es estar en contacto con este tipo de situaciones y ha vivido una con repercusión mediática se suele recomendar que no se vea las noticias relacionadas con el suceso.

– Para controlar y regular las emociones negativas que experimenta expréselas hablando de ellas, no de manera directa mediante, por ejemplo, un puñetazo contra la pared.

– Intente expresar también emociones positivas hacia los demás o hacía el futuro que le ayudaran a afrontar la situación.

– Para lidiar con sentimientos de temor o desesperación es útil centrarse en que se puede hacer y hacerlo.

– Si no se puede pensar con claridad tómese un tiempo; uno o dos minutos por ejemplo. Aun siendo algo urgente tómese tiempo para planear que hacer. Si se esta bloqueado no sólo no ayudará sino que podrá entorpecer la ayuda de otros.

 

Como consideración final y premisa importantísima hay que tener en cuenta que bloquearse es algo muy normal, de hecho todas las reacciones son normales ante situaciones de emergencias pues estas son las anormales. Esta es una de las razones por las que se elaboran protocolos de emergencias practicándose en simulacros. El profesional de la emergencia práctica primero en situaciones simuladas para posteriormente poderlo interiorizar y realizarlo en la realidad ante situaciones límites.

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