Trastornos del estado de ánimo

Trastornos del estado de ánimo

Entre los problemas del estado de ánimo se encuentran:

– Depresión
– Distimia
– Duelo
– Trastorno Bipolar
– Trastorno Ciclotímico.
La depresión es el trastorno mental que más incidencia tiene entre la población general. La depresión se caracteriza fundamentalmente por la presencia intensa y continuada de tristeza y pérdida de interés por las cosas. Normalmente la persona deprimida se siente triste y con ganas de llorar ante situaciones que nunca antes lo había sentido así. Puede sentir sentimientos de inutilidad y culpa que no están justificados a los ojos de los demás, por lo que es muy común en el depresivo el sentimiento de incomprensión y aislamiento. Otros síntomas que acompañan a la depresión son el cansancio, las alteraciones del sueño, las ideas de muerte y falta de esperanza en el futuro, las dificultades de concentración y el aumento o disminución del peso.
La distimia, también llamada trastorno distímico, es una forma de depresión. Es menos severo que la depresión unipolar, pero a menudo dura más tiempo. Muchas personas con este tipo de depresión cuentan haber estado depresivos desde que tienen memoria, o que tienen la sensación de entrar y salir del estado depresivo todo el tiempo.
Los síntomas de la distimia son similares a aquellos de la depresión unipolar, aunque tienden a ser menos intensos.

El duelo es la aflicción que siente la gente cuando sufre la pérdida de un ser querido. Existen muchos tipos de pérdidas y no todas se relacionan con la muerte. Una persona también puede hacer duelo tras la ruptura de una relación íntima o después de que uno de los padres se va del hogar.

El duelo es una reacción natural frente a la pérdida de alguien importante. El duelo también es el nombre del proceso de recuperacion que una persona atraviesa después de la muerte de un ser querido. El proceso de duelo lleva tiempo y el alivio suele aparecer en forma gradual.

El trastorno bipolar es una afección en la cual las personas alternan entre períodos de un estado de ánimo muy bueno (fase maniaca) o irritable y otro depresivo. Las “fluctuaciones en el estado de ánimo” entre manía y depresión pueden ser muy rápidas.

El trastorno ciclotímico es un trastorno del humor similar al  bipolar, aunque más leve, y que se caracteriza por oscilaciones del estado de ánimo que van de la hipomanía a la depresión. Hipomanía es el término que se emplea para describir un tipo de manía leve; un estado que la persona puede asociar a una sensación de bienestar e incluso a un alto nivel productivo. Visto desde fuera, amigos y familiares pueden percibir estas oscilaciones típicas del trastorno ciclotímico, sin embargo el afectado casi siempre negará que algo funcione mal. Este trastorno suele iniciarse entre los 15 y los 25 años.

Trastornos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

Dentro de los problemas de ansiedad hay una gran variedad de trastornos:

  • Fobias especificas
  • Ansiedad generalizada
  • Ataques de pánico/ Agorafobia
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno por estrés postraumatico
  • Hipocondría

Una fobia es un temor fuerte e irracional a algo que representa poco o ningún peligro real. Existen muchas fobias específicas: fobia a las alturas, a los espacios cerrados, a los túneles, al agua, a volar, a determinados animales, a la sangre, etc.

Las personas con fobias intentan evitar lo que les provoca miedo. Si eso no es posible, pueden experimentar: pánico y miedo, taquicardia, palpitaciones, falta de aire, temblores y un fuerte deseo de huir.

Las personas que sufren ansiedad generalizada están sumamente preocupadas por cosas como la salud, el dinero, problemas familiares y muchas otras cosas, incluso cuando hay poca o ninguna razón para preocuparse por ellas. Hasta llegan a ponerse muy ansiosas con tan solo lidiar con las cosas de cada día. Creen que las cosas siempre van a salir mal. A veces incluso, las preocupaciones impiden a quienes tienen este trastorno realizar las actividades diarias.

Los principales síntomas que presentan estas personas son: preocupación excesiva por las actividades de cada día, problemas para controlar sus preocupaciones constantes, reconocimiento de que esta preocupación es excesiva, imposibilidad de relajarse, problemas de concentración, se sobresaltan con facilidad, problemas para dormir o permanecer dormidos, cansancio continuo, dolores de cabeza, dolores musculares, dolores estomacales o dolores inexplicables, dificultad para tragar, temblores o tics (movimientos nerviosos), irritabilidad, sudores, mareoso, ahogo, etc.

Disfunciones sexuales

Disfunciones sexuales

Son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida íntima plena, afectando la salud integral y la autoestima del individuo, así como a su relación de pareja.

Las disfunciones sexuales más comunes son:
– Anorgasmia: Imposibilidad de conseguir un orgasmo.
– Aversión sexual: Rechazo a casi todo tipo de acto sexual, incluye miedo, ataques de pánico, fobia, asco, entre otros.
– Dispareunia: Dolor durante o poco después de una relación sexual.
– Eyaculación precoz: Respuesta orgásmica o eyaculatoria durante el acto sexual antes de lo deseado.
– Eyaculación retardada: Sucede cuando la erección se mantiene pero la eyaculación tarda en aparecer.
– Bajo deseo sexual: También llamado deseo sexual hipoactivo, se describe como el bajo nivel de interés sexual.
– Problemas de erección: Caracterizada por la dificultad del hombre en mantener una erección con la rigidez suficiente para lograr la penetración vaginal. Hoy en día existen gran cantidad de tratamientos.
– Vaginismo:Espasmo muscular involuntario de los músculos vaginales que provoca gran dolor durante o la imposibilidad de la penetración.
– Trastornos de la excitación sexual (en la mujer): se caracteriza por no poder mantener una lubricación adecuada propia de excitación sexual hasta la terminación de la actividad provocándole malestar acusado y dificultades en las relaciones interpersonales.
– Parafilias sexuales: fetichismo, voyeurismo…

Trastornos de Alimentación

Trastornos de Alimentación

Hablamos de trastornos de la alimentación o alimentarios en aquellos casos en que la conducta alimentaria está alterada. Por lo tanto, están incluídos en esta categoría la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón y la obesidad.

Si bien algunos de estos trastornos se inician en la infancia o adolescencia, ya sea por no haber  tenido tratamiento o por no haberlo superado a pesar de este o alguna otra causa, en la población adulta podemos ver muchos casos de trastornos alimentarios.

La Anorexia Nerviosa consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normalizado, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo, percibiéndose generalmente mucho más obeso de lo que realmente se está. Generalmente las personas que sufren este trastorno alimentario presentan un peso por debajo del normal para su edad y estatura. Esta pérdida de peso la consiguen mediante la disminución progresiva de la ingesta. En muchas ocasiones esto se inicia eliminado algunos alimentos que se consideran calóricos para posteriormente generalizarlo al resto de alimentos. La mayoría de pacientes acaban con una dieta restringida a muy pocos alimentos. Es habitual el uso de otros métodos para perder peso: laxantes, diuréticos, vómitos provocados y la realización de ejercicio físico excesivo.

Este trastorno suele tener inicio en niños/adolescentes autoexigentes y perfeccionistas, que viven en entornos en los que se da mucha importancia al aspecto físico y al adelgazamiento,con una imagen negativa de uno mismo y en los que se ha producido un cambio importante en la vida.

Las características esenciales de la Bulimia Nerviosa consisten en atracones de comida que se realizan compulsivamente seguidos de métodos para compensarlos con el fin de no ganar peso, como por ejemplo provocación del vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas, ejercicio físico excesivo y en ocasiones ayuno. Durante los atracones de comida la persona ingiere grandes cantidades de comida sin ningún tipo de control.
Es frecuente que al finalizar el atracón sufran dolores de estómago. El peso de los bulímicos es normal o por encima de la normalidad.

El trastorno por atracón, tendría la mismas características que la Bulimia, con la diferencia de esta, en que en este trastorno no se realizan conductas para compensar la sobreingesta descontrolada, por lo que estas personas, por lo general, sufren de sobrepeso.

La Obesidad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria. Es una desviación del peso corporal por encima de los estándares que se relacionan con la altura. A nivel clínico, existe el acuerdo bastante generalizado de considerar a una persona como obesa cuando supera en un 20% su peso ideal, en función de su talla, complexión, sexo y edad de desarrollo. Además, es precisamente a partir de este nivel de sobrepeso (+20%) que parece recomendable indicar la reducción de peso, como prevención ante posibles problemas de salud, para los individuos que lo sobrepasan

Trastornos de personalidad

Trastornos de personalidad

os Trastornos de la Personalidad son alteraciones psicológicas relativamente frecuentes, aunque las personas que lo padecen raramente acuden a una consulta para tratarse. Por ello los trastornos de personalidad suelen diagnosticarse en el contexto de otros trastornos psicológicos, o cuando son acompañados a la consulta por un familiar por sus comportamientos fuera de lo “normal”. La sensación general que provoca una persona con un trastorno de personalidad es la de anormalidad en su conducta y en su pensamiento que se presenta desde el final de la adolescencia o el principio de la edad adulta y se mantiene constate en el tiempo.

Hoy en día existen 10 trastornos de personalidad clasificables. Todos ellos tienen en común un patrón permanente e inflexible de pensamiento y de comportamiento que se apartan claramente de lo que se considera normal. Destacan por sus pensamientos y comportamientos exagerados, extraños y peculiares en algunos casos, pero cada trastorno queda definido por síntomas característicos:

Tratorno Paranoide de Personalidad: La característica más importante es su constante desconfianza antes los demás. Se trata de individuos suspicaces, resentidos y hostiles que responden airadamente ante cualquier situación próxima al ridículo, al desprecio o a la desconsideración.
Trastorno Esquizotípico: La característica más importante es su apariencia extraña y extravagante. Tienen una forma peculiar de expresarse, se muestran aislados socialmente, muestran una escasa afectividad y una emocionalidad inapropiada a las circunstancias. Sostienen creencias extravagantes y pensamiento mágico.
Trastorno Esquizoide de la Personalidad: Este trastorno viene definido fundamentalmente por el aislamiento social y la baja emotividad. Raramente expresan emociones y escogen prácticamente siempre actividades solitarias y no suelen tener amigos.
Trastorno Antisocial de la Personalidad: La característica esencial de este trastorno son los grandes problemas para respetar cualquier tipo de normas. Son personas impulsivas, mentirosas, agresivas e irresponsables. Les cuesta mantener un trabajo y fácilmente caen en conductas delictivas. No tienen remordimientos de sus actos ni se arrepienten y carecen de empatía. No aprenden de los errores ni escarmientan. Su principal objetivo es satisfacer sus deseos cuanto antes y a costa de quien sea. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres.
Trastorno Límite de la Personalidad: Se define fundamentalmente por una marcada inestabilidad tanto a nivel afectivo como de autoimagen. No está a gusto consigo mismo y presentan bruscos cambios en el estado que se pueden producir dentro de un mismo día. Son muy polarizadores y pasan fácilmente de la idealización a la devaluación de las personas. Presentan sentimientos crónicos de vacío y en ocasiones llegan a autolesionarse. Pueden ser también personas muy irascibles y tener explosiones de rabia con frecuencia. Este trastorno puede acompañarse de otros trastornos como los alimentarios, adicciones o depresivos.
Trastorno Histriónico de la Personalidad: La característica esencial de este trastorno es la necesidad que tiene la persona de ser el centro de atención allí donde se encuentre. Son muy reactivos emocionalmente y pueden presentar reacciones emocionales desproporcionadas a la situación en la que se encuentran. Suelen presentar dramatismo en la situaciones e incluso dar la sensación de que están actuando. Le dan mucha importancia al aspecto físico y suelen tener una conducta seductora a pesar de que no suelen tener intencionalidad sexual real. Tienen dificultades para afrontar los problemas directamente y pueden presentar “ataques de nervios” cuando se sienten acorralados. Es más frecuente en mujeres que en hombres.
Trastorno Narcisista de la Personalidad: La característica esencial de este trastorno es la sensación subjetiva de que es un ser especial que está por encima de los demás y que es claramente superior a ellos. Esta idea se trasforma en un comportamiento de superioridad y arrogancia. Esperan tener un trato especial y preferente por parte de los demás y que estos reconozcan su superioridad. Consideran que solo deben relacionarse con personas de su nivel y suelen mostrar un trato despectivo e incluso explotador con las demás personas. Tienen sentido grandioso de autoimportancia y presenta ideas e ilusiones éxito exageradas.
Trastorno de la Personalidad por Evitación: La característica esencial es el miedo a ser rechazado, evaluado negativamente y menospreciado. Se perciben a si mismo como vulnerables, socialmente muy poco interesantes y claramente inferiores a los demás. Por otro lado ven a los demás como superiores, críticos y despreciativos. Esto les lleva a evitar la mayoría de situaciones que implican un contacto interpersonal para evitar la elevada ansiedad que les producen estas situaciones. No presentan problemas con aquellas personas a las que conocen bien y saben que son aceptados. Suelen adaptarse a los demás y mostrar una conducta muy pasiva cuando están en grupo.
Trastorno de la Personalidad por Dependencia: La característica esencial de este trastorno es la necesidad excesiva de que se ocupen de uno mismo lo que genera un comportamiento de sumisión a los demás y de temores de separación que pueden no ser aparentes para los demás. Tienen grandes dificultades para tomar decisiones cotidianas si no son aconsejados por los demás y dejan que sean los demás (generalmente su pareja o padres) quien tomen sus decisiones importantes como donde vivir o de que trabajar. Suelen tener grandes dificultades para mostrar desacuerdo con los demás por lo que suelen tener fama de buenas personas y poco conflictivos. Les cuesta mucho tener iniciativas propias y tienden a acomodarse a las de los demás. Se sienten incómodos o desamparados cuando están solos y en los casos mas graves, pueden llegar a tolerar maltratos verbales para que no les abandonen.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad: La característica esencial de este trastorno es la necesidad de tener un control exhaustivo sobre el devenir de su vida. Son personas perfeccionistas, ordenadas y tremendamente programadas (les gusta mucho hacer listas, horarios, etc.). Muestran una dedicación excesiva al trabajo y les cuesta mucho delegar tareas en otros, tanto en el trabajo como en casa e insisten en que la manera correcta de hacer las cosas es la suya. Suelen ser respetuosos con el cumplimiento de las reglas y las normas y exigen a los demás que las cumplan. Tienen tendencia a guardar las cosas viejas ya que piensan que les podrían ser útiles en el futuro y son muy ahorradores.

Problemas de relaciones sociales

Problemas de relaciones sociales

Cuando hablamos de problemas sociales nos referimos a personas con:
– Timidez: una sensación de incomodidad que experimenta la persona cada vez que se expone a situaciones sociales y que le impide disfrutar de sus relaciones y desarrollar sus habilidades interpersonales.
– Agresividad: cualquier acción o reacción, sin importar su grado o intensidad, que implica provocación y ataque. No se limita a actos físicos, sino que puede ser de tipo verbal como los insultos e incluso no verbal como gestos y ademanes.
– Sumisión:no expresar directamente los pensamientos, sentimientos, deseos y creencias, permitiendo que los demás violen o desatiendan nuestros derechos.
– Deficit de Habilidades sociales: falta de aprendizaje de una serie de conductas (y también pensamientos y emociones) que aumentan nuestras posibilidades de mantener relaciones interpersonales satisfactorias y conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos.
– Mobbing o acoso laboral: la comunicación hostil y sin ética, dirigida de manera sistemática por uno o varios individuos contra otro, que es así arrastrado a una posición de indefensión y desvalimiento, y activamente mantenido en ella.
– Problemas paterno-filiales: la familia es la unidad social primaria y universal. El primer ambiente social que conoce un ser humano es su familia. El papel que juegan los padres en el desarrollo y maduración de la personalidad del niño es fundamental. Los niños necesitan sentirse queridos y protegidos por los padres, o en su defecto, por las personas que los sustituyen cuando éstos faltan por muerte, abandono, etc. La falta de afecto o privación afectiva padecida durante la infancia puede dar lugar a numerosos trastornos psicológicos y psicopatológicos que se manifiestan durante la misma infancia o, a veces, con la llegada de la adolescencia, pudiendo persistir en el adulto.

Problemas de pareja

Problemas de pareja

Hay muchos factores que pueden generar problemas dentro de una relación de pareja, algunos de ellos pueden ser un alto nivel de responsabilidades y estrés, poco tiempo dedicado al ocio compartido, intercambio de conductas poco gratificantes o desagradables entre ambos miembros, falta de comunicación o comunicación hostil y expectativas no satisfechas

Llegado a este punto, son muchas las parejas que deciden resignarse a esta situación, llegando a desarrollar alguno de los miembros o los dos, otros problemas adicionales, como ansiedad y depresión, o incluso llevar al consumo de alcohol y otras sustancias; otras deciden separarse, y otras deciden darse una oportunidad más y acuden al psicólogo para mejorar la relación.

Hay que tener en cuenta, que en una pareja con problemas, prima el clima de hostilidad y de mal entendimiento, lo cuál irá potenciando el distanciamiento entre los dos miembros y la pareja se volverá un extraño.

Se deberá evaluar e identificar los focos de conflicto, el estilo de comunicación que existe entre los dos, los aspectos positivos que todavía les unen y potenciar las interacciones que constituyan un intento de entendimiento.

Se trata de que ambos miembros se vuelvan a encontrar. El objetivo, es que las dos partes pongan en práctica ciertas técnicas muy sencillas (por ejemplo, entrenamiento en habilidades de comunicación) y que sepan trasladarlas al hogar, además de mejorar en lo posible el afrontamiento de responsabilidades y la frecuencia de actividades agradables compartidas.

El psicólogo, en este caso, no es un juez ni un aliado de ninguno de los miembros; es un orientador, un educador y un especialista en el comportamiento de las personas, como individuos y en las relaciones de pareja. Por tanto, es objetivo, preocupándose por igual por ambos miembros, motivando, en los casos en que ambos lo deseen, la mejora y la continuación constructiva de la relación de pareja.