Beatriz M

Eva es una grandísima profesional, empática, cercana, que sabe poner los espejos necesarios para que veas las cosas, que te ayuda a que lleves mejor el control de tu vida. A mí me ha dado herramientas nuevas para afrontar la ansiedad, para enfrentarme aceptando las partes oscuras de mí misma, así como las emociones negativas. ¡Con lo desasosegante que es aceptar las emociones negativas! Hay otra cosa más: se le nota la vocación. Y algo muy difícil: sabe establecer con el paciente la distancia exacta que uno necesita.
Estaba ya en terapia (cognitivo-conductual) con ella cuando me quedé embarazada. Con mi embarazo, me introdujo en algo de lo que yo hasta entonces no había oído hablar: Mindfulness (atención plena). Yo no quería epidural y, en el parto, al final me salió solo: cada vez que venía una contracción, en lugar de negarla, me sumergía en ella, con aceptación plena, dejándome llevar en ese estado de conciencia salvaje. Se me olvidaron los cursos de preparación al parto, la hiperventilación, todo eso, y me salió natural aceptarlo, con la respiración profunda, calmada y contenida, aceptarlo como cuando se va al encuentro de las olas. Tuve un parto precioso.
Gracias, Eva.