B.O.L

Desde el primer contacto que tuvo con mi hija, de 8 años de edad, se notó el buen feeling que se estableció entre ambas; cada día que acudíamos a consulta mi hija iba encantada y lo más importante para una madre, feliz. Al salir de la consulta, mi hija no dejaba de parlotear sobre Tamara ha dicho esto y esto otro. Independientemente de, que en unas cuantas sesiones el problema por el que acudimos a consulta se solucionó, creo que lo más importante y lo más destacable es el trato humano y la cercanía que te hace sentir.